José
Luis Fernández Prieto y Alfredo Ruiz, mexicanos,
son los nuevos conquistadores del Viejo Mundo.
Escribe.
Ricardo Brizuela,
Director del Diario del Vino
Desde
que Hernán Cortéz tuviera la profana idea
de ampararse en ropajes de dioses aztecas para conquistar
tierras mexicanas, nuestros lares de América vieron
innùmeros intentos - muchos prosperaron - de transplantar
la cultura europea a nuestro territorio.
El
ámbito del vino no escapó a tal circunstancia.
Así,
apellidos
ilustres del mundo vitivinícola europeo
- Rotschild, Lafite, Torres, Lourton, Péré-Vergé,
Dassault, por mencionar sólo los de mayor renombre
- buscaron las bondades de las tierras del sur para cultivar
la uva y producir sus mejores caldos. De esta manera, al
menos en lo que a vinos se refiere, la dirección
de la conquista se mantuvo tal como Colón la había
imaginado.
Hace
muy poco un hecho novedoso torció el rumbo exactamente
en 180º.
José
Luis Fernández Prieto, un exitoso empresario vinculado
a los medios de comunicación en México, a
instancias de su amigo Alfredo Ruiz, decidió replicar
en el corazón del vino de Francia, Burdeos.
Con
una inversión de 2.5 millones de euros se hizo cargo
de Château Fonchereau, un tradicional y prestigioso
productor situado en el enclave bordolés, a tan solo
15 minutos de la ciudad francesa de donde proceden los mejores
vinos del mundo.
Alfredo
Ruiz.
ex funcionario de la embajada de México en París,
fué quien aproximó el negocio a Fernández
Prieto y así, 50 hs. de tierra y el chateau con 35
hs. de viñas con las mejores variedades pasaron a
manos de mexicanos.
Un
paraíso a explotar
Al
llegar al pueblo de Montoussan, Luis Fernandez Prieto comprendió
que ahora habría un antes y un después en
su carrera empresaria. Su actividad vinculada al área
de los negocios inmobiliarios se enriquecieron con la visión
centenaria que proyectaba el chateau y decidió continuar
con la explotación vitivinícola. Accedió
a invertir otra suma imoortante para mantener la bodega
en marcha, proveyó de equipamiento moderno y asumió
que su empresa era la principal fuente de trabajo del lugar.
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En
el año 2007 los hechos le dieron la razón:
el Château Fonchereau
Cuvée Spéciale 2003, uno de
sus mejores vinos, ganó medalla de plata en el Concurso
Internacional de Bruselas. El mismo año
presentó sus productos oficialmente en el Club de
Banqueros de México con gran acogida de la prensa.
“Que hoy tengamos uno de los mejores caldos de
Francia es la voluntad de nuestro trabajo y la frescura
financiera. No movimos nada de lo que existía. Sólo
lo pusimos en marcha”, afirma Alfredo Ruiz. a
un cronista de la CNN.
Sin
embargo, ahora los mexicanos van por más. Parte de
la tierras sin cultivar de que dispone el Chateau serán
destinadas a un proyecto inmobiliario que busca impactar
en compradores de Inglaterra. El proyecto contempla la edificación
de unidades habitacionales de nivel premium, en parcelas
con 1000 m2 de vid implantadas.
José
Luis Fernádez tiene un buen negocio entre manos y
ahora piensa que todo fué una corazonada y que lo
que le decidió a comprar el Chateau fue el descubrimiento
de que sus instalaciones sirvieron para el funcionamiento
de una radio clandestina, durante la liberación de
Francia, cuando la segunda guerra mundial.
Los
inversores de México confiesan que ahora le llegan
propuestas de toda Francia. Sin duda todavía la fortuna
favorece a quienes asumen - responsablemente - los riesgos
de las grandes aventuras.
Mas
información:
web
de Château Fonchereau
Enero
28 de 2008