Desde
el punto de vista arquitectónico, el edificio que
ocupa el Instituto Cultural Cabañas,
en Guadalajara la capital del Estado
de Jalisco, es uno de los más hermosos de
Latinoamérica, exhibiendo en forma imponente su corte
neoclásico rematado por una cúpula que semeja
la corona española (foto abajo).
La
historia de su construcción también es de
una singularidad especial: se asegura que el Rey
de España mandó limpiar el reino
de Nueva Galicia de mendicantes, ordenando
lisa y llanamente la expulsión o eliminación
de los centros poblados de ellos. En ese contexto llega
a Guadalajara en el año 1804 el Obispo Juan
Cruz Ruiz Cabañas y encara el proyecto de
un gran hospicio que diera albergue a ancianos, desvalidos
y huérfanos. Manuel Tolsá
(1757-1825), conocido arquitecto y escultor español,
fue quien se encargó de diseñarlo y comenzó
la construcción en 1805, concluyendo las obras de
la "Casa de la Misericordia",
como se le llamó al hospicio, cinco años después.
Tolsá también realizó la última
parte de la Catedral Metropolitana de la Ciudad
de México.
Esta
"Casa de la Misericordia", que
hoy cuenta con 23 patios, 106 cuartos, 72 pasillos y 2 capillas,
cumplió sus funciones después de la Revolución
mexicana y su acción se desarrolló hasta 1980.
En 1983, restaurada, se transformó en la sede del
Instituto Cultural que tomó el nombre de Cabañas
en homenaje a las obras humanitarias desarrolladas por el
obispo. Hasta la fecha albergó importantes eventos
internacionales - entre ellos reuniones de Presidentes e
países - siendo además sede de un museo y
centro de promoción cultural, y en 1997 fué
declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Los
murales de José Clemente Orozco
Siendo
todavía el Hospicio Cabañas,
en 1937, el matemático y pintor José
Clemente Orozco llegó a Guadalajara invitado
por el gobierno de Jalisco y se ocupó
de realizar los murales que actualmente forman parte del
Instituto y que fuera uno de los motivos por los cuales
el conjunto fue declarado Patrimonio de la Humanidad.
Finalizó su trabajo en marzo de 1939, dejando la
cantidad de 53 murales. Orozco perteneció a una corriente
formada por artistas - como Diego Rivera
su maestro - que sostenía que el arte debe llegar
al pueblo, y los murales formaron parte de una suerte de
comunicación con destinatarios que podrían
disfrutarlos aún sin haber accedido ni siquiera a
escuelas elementales, descifrando mensajes impactantes.
Así, Orozco pintó el conflicto generado a
partir de la conquista, con el choque de dos mundos - el
hispano y el indígena - que marcó la estirpe
mexicana.
En
el centro de la cúpula, José Clemente Orozco
retrató con fuerza inaudita la famosa figura del
Hombre de Fuego (foto abajo), que puede
interpretarse como el nacimiento de un hombre nuevo que
asciende a las alturas envuelto en llamas.
Exposiciones
El
Instituto Cultural Cabañas también alberga
exposiciones diversas que exhiben en distintas salas del
edificio. En noviembre 2007, coincidiendo con la Feria Internacional
del Libro se desarrolla una muestra sobre el Oro de Colombia.
Informe
de Ricardo Brizuela exclusivo
para Diario del Vino (Reproducción
permitida citando la fuente)