Los vinos que vende Chedraui (México)
 

Saúl Cerda es uno de los sommeliers de la cadena de hiper-mercados Chedraui de la ciudad de México. Siempre sonriente, todos los días guia a sus clientes entre las góndolas de sus dominios, en los que existen islas dedicadas a cada uno de los principales países productores.

Así, pueden seleccionarse vinos de México, Francia, Argentina, Chile y el resto del mundo.

Cerda está atento a cada uno de los visitantes. Si se da cuenta que no conoce mucho de vino, gentilmente le pregunta qué es lo que busca y lo orienta. Si en cambio el cliente es habitué, lo recibe con un trago en un pequeño vaso y lo invita a probar con una sonrisa, mientras le habla sobre nuevas marcas.

Cuando el Diario del Vino llegó hasta él lo soprendió con una copa de Pinot Noir de Viña Gracia, del Valle del Bio-Bio de Chile.

- "Pero, además, hoy le recomiendo éste", dijo también Cerda y trajo desde la respectiva góndola un Mora Negra de Finca Las Moras de Mendoza. Este vino se vende a $ 325 pesos mexicanos (unos u$s 32) y es un excelente coupage de malbec y bonarda.

- "Nos preocupamos por enseñar al público a leer una etiqueta - sostiene nuestro entrevistado - porque entendemos que esto es esencial para el acercamiento a los buenos vinos. Una buena etiqueta además es el primer vendedor de un vino en góndola", concluye.

Don Saúl, como lo denominan los "iniciados", pasea con nosotros entre los vinos y atiende en tanto los requerimientos de los clientes.

Así lo seguimos con una copa de cristal en la mano. "Este es un excelente vino mexicano", dice señalando un Monte Xanic de u$s 10, "y también este otro" (un Calafia de la Baja California que se vende a u$s 4,9)."En realidad la mayor salida de los vinos es el canal de los restaurantes - reconoce - pero cuando el cliente ya se atreve un poco mas, viene a buscar novedades". Casi sin preguntas, don Saúl nos va ilustrando: "Lamentablemente en México nos falta bastante para disfrutar un buen vino. Las grandes marcas se encuentran en no mas de cinco a seis restaurantes, a los que llegan pasajeros de todo el mundo, pero ni ellos tienen una oferta muy amplia". Es su opinión, aunque en nuestra investigación para notas futuras incluiremos este interrogante; lo que verificamos con mucha frecuencia en establecimientos medios es que al elegir un vino en la carta, nos encontramos al rato, con la sorpresa que el mozo avisa que esa marca ya no la tienen.

Este mexicano que estudió su oficio en Francia es uno de los auxiliares de la industria del vino cuya opinión hay que tener en cuenta. Mientras transitamos dando vuelta la oferta de vinos de Chedraui advertimos un comprador que toma resueltamente una botella de Miguel Torres. Nos acercamos para preguntarle si prefiere los vinos españoles: "No exactamente", dispara. "He probado buenos vinos y me atengo a lo conocido, pero de vez en cuando me gusta buscar algunas marcas que me recomiendan", dice.  

Volvemos con Saúl y éste no señala un clásico: "Este es un Casillero del Diablo", nos dice, "uno de los vinos mas pedidos de Chile". La botella que nos muestra cuesta u$s 11,50 (Esta misma marca pagamos en restaurant medios un precio de u$s 25 la botella). Un poco mas adelante toma una botella de "Los Vascos". Su precio es de u$s 13,90. Como un trofeo nos muestra un "Real Irache", de España que se vende a u$s 40,77. También nos señala un Chablis (obviamente francés) a u$s 25,5 junto a un mexicano de Chateau Domec que tiene un precio de u$s 21.

- Por qué los mexicanos tienen tan alto precio. Su calidad lo justifica? - le preguntamos.

- "Creo que se están equipando con vasijas, acero inoxidable y maquinarias porque en realidad el vino nuestro pasa por un buen momento y gran parte de la producción se exporta", sostiene. Sin embargo, otro de los motivos que hacen del vino mexicano un producto caro lo constituyen los impuestos a la producción que México tiene instaurados y a los que se suman los destinados al consumo.

Cerda, además reconoce que otro obstáculo para la difusión del vino es la falta de conocimientos del personal de restaurantes, que no solo desconocen lo que venden sino que no tienen en absoluto ningúna noción sobre el protocolo para servirlo. "Hasta en un buen restaurante, el trayecto entre la cava y la mesa puede ser un camino insufrible", define.

En otro orden, Saúl Cerda confirma que otro canal de importancia es el que integran los distribuidores. "Abastecen a los restaurantes - dice - y la importancia que tienen para estas bocas de expendio es el hecho que hasta otorgan financiamiento a los establecimientos gastronómicos". Son pocos, pero por lo mismo son de una importancia fundamental a la hora de imponer un producto.

Se nos ocurre preguntarle como compra sus vinos este hiper-mercado y nos cuenta que un par de veces al año los compradores se reúnen con enólogos de las empresas productoras, reciben información de los productos, y allí deciden las compras.

La paciencia de Saúl es infinita, no se cansa de repetir conceptos simples pero claves para la difusión de un vino. "Cuando veo la etiqueta puedo hacerme una primera idea de lo que contiene - sonrie - es lo mismo que un vendedor: si viste mal es poco confiable".

La sucursal del Hiper Chedraui, en el que se desempeña nuestro entrevistado de esta nota, se ubica en la zona Sur de la ciudad de México sobre Calzada Miramonte. Su característica es de una alta concentración poblacional, aunque económicamente podría definirse como un conglomerado que promedia recursos de distintos niveles.

En estos estratos está golpeando el vino en México. Las posibilidades de desarrollo son inmejorables.

Ricardo Brizuela

 

 
 
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